Winnie Lovecraft lanza un demaius a Porpentina Schweinsteiger, la conjuración es efectiva y la semiveela se desmaya al comienzo de su ataque de locura. El pasillo hacia los baños queda oscuro por la falta de Lumos de alguien más.

Un rayo violento zurca el cielo, no se ve pero se escucha, inclemente y aterrador. En ese momento, todas las lámparas mágicas se apagan y el salón principal, alacenas, baños y vestidor quedan también oscuros. Lo único que queda, son los lumos de las varitas de las personas en los pasillos y de quienes lo conjuren también. Los profesores se movilizan para enmendar el error, pero no parecen encontrar aún la raíz del problema.

Mientras tanto, un grito parece avanzar por la oscuridad, uno agudo, que se escucha más fuerte del lado izquierdo que del derecho, en vestidores y alacena, pero que al salón llega solo como un eco.