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¡¿Qué te cuesta?!

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¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Lun Mayo 09, 2016 1:17 am

 Odiaba profundamente que a veces tuvieran que hacer prácticas con otros miembros de otras carreras, no le veía el sentido ni la necesidad. O más bien, odiaba que siempre tuviera la pésima suerte de que le asignaran a Kjell como compañero de investigación. ¿No podían solo quedarse cada quién en su facultad y ya? No veía la hora de que terminara ese semestre para ya por fin librarse de ese profesor estúpido que veía TAAAN importante la relación entre el Departamento de Seguridad Mágica y Bridget Bishop.

-¿Dónde está ese extranjero del infierno?

Preguntó entrando como una bala a la fraternidad de los Alpha. Llevaba en las manos un reporte que le había enviado vía lechuza –para no acercársele- para que llenara un simple cuestionario y el cuestionario le había sido enviado de vuelta vacío. No sabía si había sido un error o verdaderas malas intenciones. Cuando un compañero Alpha se lo señaló con el dedo, Winnie en un arranque de odio fúrico le aventó el reporte a Kjell en la cara.

-UN FAVOR, un maldito favor es lo único que te pido. Se trata de mis calificaciones, ¿sabes? Ni creas que me voy a ir de aquí hasta que llenes eso. No es que haya escogido tenerte en mi vida, pero es lo que hay.

No habría querido gritarle enfrente de dos tipos alpha más que estaban por ahí, pero era lo que había, y de todos modos en cuanto vieron entrar al “unicornio” hecha una furia, habían decidido mejor largarse.

-¿Ves lo que ocasionas?

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Lun Mayo 09, 2016 1:53 am

Blah Blah Blah


Era un día casi perfecto, sus habilidades en el hockey aereo iban mejorando, pues había al fin encontrado el chiste a todo aquello. Por lo que comenzaba a apestar un poco menos. Todo gracias a sus hermanos Alfas y a ese afán mal sano de no permitir que otros le superen. Con eso y de que no tenía clases hasta la media tarde. Significaba que tenía el resto de la mañana para pasarla en lo que le diese la gana. Un poco de música quizás.

Salía de las duchas cuando el jaleo (algo realmente normal en el edificio) rondaba a la vuelta de la esquina. Una voz familiar resonó en el vestíbulo, pero no reaccionó el joven al instante. A lo mejor sería el drama de todas las mañanas. Tipa A se enrolaba con Tipo B, se daban cuenta de que todo solo era uno de los juegos del tablero, y la tipa A venía a armar una escenita. Lo casual en aquel sitio. Algunos disfrutaban de aquello, pero en mi caso, preferia la discreción. Era algo más saludable.

Entre al salón principal y uno de mis hermanos se acercó a mí y me puso la mano en el hombro. -Creo que estas en problemas...- susurró y me dio una palmada. Por lo que pude ver de quien era todo el maldito escándalo.

Rodé los ojos y di un largo suspiro

Me aventó los pergaminos y su maldito discurso de todas las semanas. Ya hasta era capaz de mover los labios al ritmo de su speech. -Blah blah blah Unicornio. Debes comenzar a cambiar el sentido de tu discurso, o se te pronunciarán más esas arrugas que ya tienes- indique. Mientras revisaba los papiros que la peliroja me había arrojado. Arrugue el entrecejo y seguí mi camino por el pasillo. Estaba seguro de que había enviado los apuntes correctos la noche anterior, exactamente porque quería evitar lo que acababa de suceder. Mientras menos de Winnie hubiera en mi vida, era mejor.

-Aja, y que?- indique al percatarme que sus pasos no me acompañaban y volví a verle. -Acaso esperas que solucionemos esto aqui?- dije, con los pergaminos en la mano, señalando al lobby y a los curiosos que ya se asomaban por donde había yo venido.

-Y tranquila, no tienes tanta suerte eh- musité con un dejo de satisfacción. al señalar la dirección en la que se encontraba mi dormitorio.

Permanecí en silencio el resto del camino hacia mi cuarto, entré leyendo a cada paso lo que el pergamino decía y así intentando recordar qué había pasado con aquellos apuntes, pues hasta donde recordaba sí los tenía.


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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Lun Mayo 09, 2016 9:13 am

Entrecerró los ojos como si no pudiera creer su descaro, ¡encima le decía que tenía arrugas!, ¿qué le pasaba? Apretó los puños y también la boca para no aventarle uno de los trofeos de quodpot que tenían ahí en exhibición a la cabeza y respiró profundo. Sus notas estaban primero, siempre había sido así, por lo que se tenía que aguantar al menos hasta tener esos reportes legalmente contestados en la mano.

Por supuesto, no lo siguió por el pasillo, sino que se quedó quieta esperando que resolviera el asunto y se lo entregara en las manos, ahí mismo, pero cuando vio que más Alphas estaban ya esperando otro ataque de histeria o algo así, hizo un gesto de exasperación y caminó tras él.

Estaba pensando seriamente mandarle a Valeria un mensaje en clave tipo “Kjell. Habitación. Sospechoso.”, por si acaso a ese loco se le ocurría intentar asesinarla en la privacidad de su cuarto y luego enterrarla en el jardín de los Alpha con su mascota como único testigo. Obviamente no mandó nada, pero ganas no le faltaron.

Soltó una risa falsa con el “no tienes tanta suerte” y puso los ojos en blanco antes de negar levemente con la cabeza. Odiaba a los Alpha –no a todos, pero a la mayoría- porque eran unos brutos, no sabía por qué su mamá hablaba con tanto cariño de esa fraternidad estúpida.

-¡Ay no! Deja de romperme el corazón, hice todo este teatro para que me terminaras quitando la ropa. Por compasión, más que nada.

¿Qué se creía, de verdad?. Se remojó los labios que sentía resecos del odio y lo miró todo el camino clavándole la vista en la nuca con los ojos entornados, como si le estuviera enviando alguna clase de maleficio a través de la mirada, o algo así.

-Son simples preguntas de rutina, nada extraordinario, espero que tu cabecita las pueda completar rápido, que no puedo andar perdiendo el tiempo aquí en los dominios de los reyes de la universidad.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Lun Mayo 09, 2016 10:05 am

Round 1


Un murmullo màs parecido a un gruñido fue lo que recibió como respuesta de mi parte. Mientras caminábamos por los pasillos de la fraternidad, ante la mirada de uno que otro hermano con el que nos cruzábamos, y no era para menos, puesto que a no muchas habitaciones de donde se encontraban, en el “cuarto de guerra”, ese donde todos los alphas colgaban los “trofeos” obtenidos de las cacerías de faldas mientras al calor de la cerveza se contaban historias. Uno de los nombres que se encontraba en la pizarra principal, era la de su acompañante, claro… junto a su nombre habìa un precario dibujo que el mismo habìa hecho con sus nulas habilidades artísticas emulando al unicornio.

Los saludo con un movimiento de cabeza poco expresivo, mientras llegaban a su dormitorio.

-Al menos tienes clara tu posiciòn en la cadena alimenticia- indique, mirándola con el rabillo y con un dejo de satisfacciòn. Pues aunque aùn tenìa claro el porqué de mi animadversiòn, sacarla de sus casillas habìa sido algo ya entre mi rutina de la semana.

Llegamos a mi cuarto, y le cedí el paso. Pues no le daría la satisfacciòn de darle más cosas a reprocharme. -Cuidado con lo que tocas- le advertì, mientras cruzábamos el umbral y señalaba a un par de sillones que se encontraban en el rincón de la habitaciòn junto a varios papeles en un escritorio, perfectamente ordenados. Pues a pesar del estigma de su fraternidad, él aùn conservaba la clase y el orden. A fin de cuentas, era lo que los separaba de las bestias.

Habìa pasado un par de horas la noche anterior haciendo aquel reporte que ahora le reprochaba la pelirroja, todo en lo que llegaba su acompañante y se dedicaban a desordenar la cama. Pero en algùn punto luego del revolcòn Kjell le habìa cogido manìa por lo que habìa acabado mal la cosa. Y mientras se disponía a ducharse habìa acabado por decirle que recogiera sus cosas y se fuera. No habìa sido lo más cordialmente correcto, pero lo habìa visto necesario.

-En aquel lugar debe de estar lo que estás buscando- indiquè, pues ahì recordaba que estaban los apuntes la noche anterior. -Checalo por favor, mientras me pongo algo- volvì a decir, pero esta vez dirigiéndome al diván junto a mi cama y extrayendo un par de prendas me dispuse a ponermelas. Sin importarme si me viese o no. Puesto que eso del pudor Americano, le resultaba excesivamente rural.

-¿Como lo ves?- preguntè, mientras me abotonaba la camisa. -¿Es del agrado del unicornio? ò vas a salirme con las sandeces de siempre-


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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Lun Mayo 09, 2016 2:04 pm

Hizo un gran esfuerzo por no carcajearse por lo de la cadena alimenticia. Era un alivio no saber lo que había en esa pizarra de la habitación secreta de los Alpha, aunque de todos modos las miradas que le lanzaban mientras iba por el pasillo siguiendo a ese loco medio vestido no eran muy agradables. No tenía buenas experiencias con algunos Alpha, al parecer algunos habían encontrado como deporte inventar que habían logrado acostarse con ella por quién sabía qué razón. Obvio todos terminaban muy mal luego de sus chismes. Al menos sentía que podía estar tranquila de que Kjell la prefería muerta.

Entró a la habitación de Kjell y no pudo evitar mirarla con curiosidad, aunque bufó con su advertencia de tener cuidado con lo que tocaba. “Como si quisiera tocar algo tuyo” masculló entre dientes y se acercó al escritorio en donde supuestamente debían estar las cosas. Los papeles estaban en orden y al parecer bastaba un rápido vistazo para ver títulos y fechas. Por un momento se le pasó por la cabeza dejar un desorden en su escritorio, pero después le dio ansiedad y decidió mejor dejar las cosas como estaban.

Encontró lo que buscaba y lo revisó rápidamente, aunque miró de reojo a Kjell mientras se cambiaba. Era obvio, tenía sangre en las venas. No le gustaba ni nada y podía ser muy categórica con los tipos y el “no me toques, muérete” pero de todos modos era difícil no ver de ese modo a los Alpha. Igual no le dio mucha importancia, tampoco estaba loca y además Kjell seguía siendo quien era, o sea, un detestable del infierno.

-Está bien, tampoco es que pueda exigirte mucho más. Sé hasta dónde llegan tus capacidades.

Le hizo una mueca, que era algo parecido a una sonrisa burlona, luego pegó los papeles contra ella. Un peso menos que se quitaba de encima. Volvió a mirarlo sin quitar la sonrisa socarrona y luego desvió la mirada a la puerta.

-Ahora me voy, saldré a decirle a todos tus hermanos Alpha que nos miraban con cara de idiotas que eres un semental, que duraste exactamente…1 minuto. Adiós.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Lun Mayo 09, 2016 3:38 pm

Aquí titulo


Ya en paños más adecuados, observe lo que la pelirroja hacia. No por el hecho de que me preocupara que viera algo que no debiese. Sino porque no sabía si lo de la noche anterior con aquella chica, había tenido repercusiones.

Y su comentario, me hizo relajar los hombros. Porque sino, aquello significaria comenzar de nuevo, y lo peor bajo el ojo vigilante del unicornio y sus comentarios. Que de tanto en tanto le calaban en la psique.

Aliviado, camine hacia el pequeño bar que se encontraba contiguo a donde la pelirroja yacía con los papeles pegados al pecho. -Relàjate, quieres...- indique. Sirviendo me un trago de whisky. -Sì sales por esa puerta, podrìas terminar causandome màs molestias, lo que conllevaria a enardecer nuestra pequeña guerra.- Pues la pelirroja tenìa razòn. Y detestaba aquello.

Por lo que volviò a servirse màs generosamente de aquel lìquido àmbar en su vaso. Necesitaba un whisky triple, para poder digerir lo que acababa de admitir.

-Los Americanos, no distan mucho de las mujeres chismosas- indique, para luego vaciarme de un largo trago el total del contenido de mi vaso en mi garganta. La sensaciòn de ardor que acompañaba siempre a la misma, era vigorizante y relajante. -Para todo demandan una explicación, o una respuesta, o lo que sea…. les cuesta demasiado aceptar lo que sucede frente a sus ojos… es como mucho irritante!- agreguè, clavando la mirada en la de Winnie.

No esperaba que la pelirroja fuese a aceptar su egoísta peticiòn. Pues a pulso se habìa ganado cada una de las muecas e insultos de la pelirroja hacia su persona. Y es que en verdad Kjell tenìa una manía contra ella.

-Serìa todo màs sencillo para los dos, si pudieras transformarte en marmota y te sacaría en una caja- dije, tomando la botella junto a unos vasos mientras los colocaba sobre la mesa donde anteriormente estaban los apuntes y me disponía a tomar un sitio en uno de los sofás.

-¿Tregua?- musite, dirigiendo la mirada al otro sofá. Mientras llenaba ambos vasos hasta la mitad.


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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Lun Mayo 09, 2016 4:32 pm

¿Qué se relajara?, ¿cómo? Estaba en la habitación de la persona con la que peor se llevaba en toda la universidad. Y sí, sabía que si se iba le iba a causar más molestias que nada, saberlo le daban aún más ganas de salir corriendo e inventar miles de mentiras para hacerlo quedar mal. Se sonrió un poco, pensando en las posibilidades. Aunque las posibilidades también involucraban que ese profesor estúpido volviera a asignarlos para otro trabajo en conjunto, y que Kjell no cooperara. Se mordisqueó el interior de la mejilla y luego se encogió de hombros.

-Estás consciente de que si me preguntan qué estuve haciendo aquí no voy a decir mentiras para hacerte quedar bien, ¿verdad?

Kjell tenía razón, en esa universidad la gente vivía de los demás, del chisme, era el pan de cada día. Quién se acostaba con quién, quién le había gritado al otro, quién sería el nuevo presidente de cualquier fraternidad. Las cosas que ocurrían ahí, aunque fueran en secreto, terminaban convirtiéndose en verdades a gritos.

-Debiste buscar otro país para calmar tus ímpetus. Este siempre será así.

Se rió, y su risa fue genuina, con lo de transformarse en marmota para que la sacara en una caja. Claro, para sacarla en una caja cerrada, sin hoyos y aventarla al mar, seguramente. Seguía meditando su petición de no largarse así de la nada.

-Perdóname, nunca desarrollé mi habilidad cambiapieles.

Miró distraída a cualquier lado antes de sentarse en el brazo de uno de los sillones –en vez de sentarse en el sillón tal cuál como la gente. Vio que estaba llenando vasos pero ni loca iba a tomar un sorbo de alcohol en la habitación de ese demente.  Parecía el primer paso a aceptar su propuesta egoísta, aunque tampoco era que lo estuviera haciendo por pura buena voluntad. Lo cierto era que no tenía idea de por qué ese tipo la odiaba tanto. Ok sí, sabía que era fastidiosa pero por lo general la gente simplemente lo aceptaba y la dejaba estar. La tirria que se tenían mutuamente había llegado ya demasiado profundo.

-Si me quedo, ¿qué gano yo, se supone? No estoy muy interesada realmente en las treguas, a menos que me den un beneficio.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Lun Mayo 09, 2016 10:32 pm

Tregua


Stefan era absolutamente consciente de la posición en la que se encontraba, en absoluta desventaja, pues el endeble acuerdo que proponía estaba cimentado sobre una delgada cuerda, que se mecía a cada pensamiento del uno y otro. A fin de cuentas era una tregua con el “enemigo” y aquello aún significaba que solo era necesario aguardar la flaqueza del otro, para asestar un golpe mortal.

Pero estaba dispuesto a perder esta batalla, pues aquello no significaba perder la guerra. No le temía a ponerse en tan precaria situación.

Sonreí, y di un pequeño empujón al vaso con whisky. Intentando animarla. -Lo sé, no todos podemos tener el dón- indique, con un dejo de satisfacción en la sonrisa, mientras daba un sorbo profundo a mi vaso. En todo caso le había hecho reír, y no de aquella manera sarcástica como normalmente lo hacía, así que debía ser un buen paso, o ¿no?.

Se sentó en el brazo del sillón estudiando mi propuesta, seguramente se sentía igual de extraña que yo.

-Tranquila, no trato de embriagarte para hacerte cosas- dije, intentando que tomase confianza, por lo que tome el vaso de Winnie y di un pequeño sorbo a su contenido. -De donde vengo, los tratos los cerramos normalmente a las faldas de un buen fuego y con un buen licor en la mano.- indique, volviendo a colocar el vaso en su sitio y rellenandolo para ella. -Esto pues… es mi versión menos piromaniaca. Tampoco soy estrictamente un tradicionalista-

Me encogí de hombros y relaje la postura en el sillón. -Mmmm… bueno, ya. Canta tu precio unicornio. ¿Que quieres por 30 minutos en este sitio?, sin cosas raras… por supuesto- dije, sin disimular el desagrado en mis últimas palabras.



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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Lun Mayo 09, 2016 11:09 pm


Alzó una ceja con eso de “hacerte cosas” y luego se volvió a reír por la frase. Lo siguió con la mirada mientras bebía del contenido e hizo un mohín mientras escuchaba sobre sus costumbres europeas de viejos.

-Esta bien, pero solo será UN trago. Y pequeñito, solo para no hacerle el feo a tus creencias de señor.

Se levantó del brazo del sillón y ella misma tomó el vaso para hacer justamente lo que había dicho, casi atragantándose en el proceso por aquello de “sin hacer cosas raras”. De nuevo se echó a reír, aunque no fue una risa inocente y transparente como la que había soltado con el asunto de la marmota.

-“¿COSAS RARAS?” ¿Así le llamas a follar? Y yo soy la virgen…

No pudo evitar burlarse y el fantasma de la risa se le quedó mientras lo miraba con los ojos brillantes por la diversión. Media hora, ¿qué diablos iban a hacer ahí encerrados media hora? Se mordisqueó el interior de la mejilla de nuevo. No se le ocurría ningún precio que cobrar en ese momento, si tenía que ser honesta.

-Tengo dos opciones. La primera es que me digas con muchos detalles por qué me odias tanto. La segunda es que me hagas un vale para cobrarme a futuro el favor, con algo imprevisto. Las dos cosas llevan su riesgo, así que técnicamente estoy empezando un nuevo juego. Con la primera te arriesgas a que me enoje tanto que me largue, con la segunda, te arriesgas a que el favor que te pida cuando sea el momento sea algo terrible. ¿Qué eliges?

¿Qué podía decir? Le gustaba jugar y le gustaba arriesgar, y si iban a estar ahí media hora, más valía que no fuera cualquier cosa.


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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Lun Mayo 09, 2016 11:53 pm

Volvió a reír la pelirroja y esta vez más suelta. Haciendo claro hincapié en su manera de expresarse, pero no le dí replica. Solo le imite cual títere con el movimiento de mi mano. Un además ampliamente conocido, cuando comenzaba sus interminables “Chácharas en clase”. Pero al menos todo aquello ya era un avance, llevaban al menos 5 minutos en su habitación y no se había intentado arrancar los ojos a comentarios mordaces.

La pelirroja habló y esta vez “cantaba su precio”. Estaba satisfecho porque había obtenido parcialmente lo que quería, pero con cada palabra un mal sabor le subía por la garganta. Pues si había algo que detestaba, era dar explicaciones. Le calaba, en cada centímetro de su ser. Pero la otra opción tampoco le brindaba tranquilidad, y no sabía si era por sus paranoias personales, o la jactanciosa sonrisa que se dibujaba en el rostro de su acompañante. Pues sabía que lo tenía. Como aquella primera vez en que se habían conocido.

Estaba atrapado.

Me remoje los labios, como si estudiara las posibilidades. Intentando que no fuera capaz de leer lo que decidiría. Claro, aunque era absurdamente obvio. Todo se resumía en la balanza del costo-beneficio.

Sin dar una respuesta, me puse de pie y me dirigí a uno de los muebles junto a mi cama, del que extraje uno de esos estuches que guardaban algunas plumas. Y regrese a mi lugar. Había obtenido lo que necesitaba. -Sólo espero, que no termine por arrepentirme de esto...- mucite con largo suspiro, más para mis adentros que para que ella lo escuchase. Agarre uno de los papeles que estaban junto a los reportes que la pelirroja ya había tomado. Note que en la hoja se encontraba el número de la chica de la noche anterior. No le dí importancia y le di la vuelta, y redacte.

“Yo, Kjell Stefan Skarsgård, en plena capacidad de mis facultades, otorgó a la SEÑORITA Winnie Lovecraft  la facultad de solicitar un favor en el momento que se requiera, sin restricción. Limitando este favor a que una vez realizado, no se solicitara información alguna por el mismo ” Había hecho un exceso en el hincapié del estado civil de la pelirroja, pues dada la posición en que se encontraba, era una pequeña satisfacción hacerle causar una rabieta. Firme, y movi la hoja sobre la mesa hacia ella, sin retirar la presion de mi dedo sobre la misma. Y clavando la mirada en ella.

-No había notado que tus ojos eran como los míos- indique, luego de una larga pausa. Llevabamos cogiendonos tanta mania, que nunca había reparado en esos detalles. Aparte la mirada, sin cesar la presión sobre la hoja. -25 minutos mas, ok?- indique, esperando a que accedise, y asi retirar la presion y cederle así el poder de la hoja misma.

-Un juramento inquebrantable, sería ya un exceso, así que no tientes a tu suerte unicornio-

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Mar Mayo 10, 2016 12:39 am

El vale, sería. Bien. Era muy útil y con eso bastaba por el momento, aunque le dio curiosidad que no le dijera de frente por qué el odio. Lo miró mientras redactaba sus palabras solemnes y se cruzó de brazos, todavía con el vaso en mano, tratando de no reírse de su momentánea victoria. Ella tampoco creía que aquella guerra ya estuviese ganada, pero al menos una batalla ya la había librado más o menos bien. Vio el papel de reojo, notando que había escrito en letras gigantes la palabra “SEÑORITA”, pues qué, mejor eso a que dijera “Señora”, ¿no?. Puso los ojos en blanco y soltó un suspiro de exasperación.

Desvió la vista cuando le decía eso sobre sus ojos. Lo miró extrañada como si no se pudiera creer que un comentario de ese calibre saliera de su boca, y pretendiendo no sentirse levemente incómoda por el silencio prolongado. ¿Qué diablos?.

-Los míos son más bonitos.

Le dijo por fin y negó con la cabeza a lo del juramento inquebrantable, porque no, tampoco iba a llegar a ese extremo…por el momento.

-Si tu vale tiene el mismo valor real que tus costumbres de cerrar treguas con tragos, confiaré por ahora. ¿Ya me lo das?

No se esperó a que se lo diera por buena voluntad, sino que se cruzó para tomarle la muñeca y ejercer presión para que soltara la hoja. La hoja con los pobres datos de la chica con la que había estado antes, que seguro para ese rato ya estaba llorando con sus amigas y quejándose del mal corazón de Kjell.

-24 minutos…el tiempo se pasa rapidísimo cuando uno se está divirtiendo, ¿verdad?

Le dijo con sarcasmo y le hizo un gestito de niña caprichosa. Ya se imaginaba la escena, los Alpha seguramente ya estaban dando por hecho que alguien por fin, POR FIN, se había acostado con ella, en realidad no le preocupaba, ya se encargaría Donnie de desmentirlo mediante los medios que fuesen necesarios. Ella, por lo mientras, ahora tenía en sus manos un favor que podría cobrarse como mejor le pareciera, y ahí lo importante era salir ganando.

-Bueno si me vas a tener aquí al menos entretenme, enséñame algo, yo qué sé. Los metamorfomagos son un estuche de monerías cuando quieren. ¿O puedo tomar una siesta? Cuéntame de ti, de tu hermana, hagámonos mejores amigos. Ja.


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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Mar Mayo 10, 2016 11:10 am

Tomo su muñeca, y accediò. Dejando ir el documento. Habìa perdido la batalla, mas no la guerra. Aunque esto le planteaba un nuevo abanico de posibilidades en el statu quo de la fraternidad. Pues no era para menos, las cosas entre comillas salìan mejor de lo que podìa haber planeado, de ahì que no pudiera ocultar la sonrisa de satisfacciòn en su rostro, pues aquella derrota poseìa un sazón dulce entre sus labios.

-Tampoco te atormentes Unicornio, no soy el hombre alto come niñas que solías escribir en tu diario de ponnys- indique, más relajado que de costumbre. Pues con tanto whisky en mi organismo, era normal ir tomando ese tenor. -Deberìas beber, hace màs fácil cualquier trago amargo...- volví a decir, esta vez re llenando mi vaso hasta el tope.

AsentÍ, e hice un ademán restándole importancia a lo que comentaba -Debo admitir que tiene sus beneficios- comentè, mientras cambiaban poco a poco mis ojos de color, pasando por cada una de las tonalidades del espectro. -Pero bueno, si vamos a estar aquì, hagamos esto màs interesante. A fin de cuentas tienes la segunda cosa màs valiosa que hay en esta habitaciòn entre tus manos- mucitè, con un guiño còmplice.

-Este serà un juego sencillo, hasta para tì. Tendrás sin duda mucho material para hablar con tus muñecas, gnomos y amigos imaginarios- dije, mientras le tendìa la mano para que me entregara el vaso, y colocaba el mìo en medio, frente a ella.

-Tienes mi promesa solemne, que permanecerás tan “inmaculada” fìsicamente a como entraste a este cuarto. ¿Si?- agregue, intentando que las cosas fueran más”seguras” para ella, y mejor llevaderas para mì. -Llevamos tanto tiempo en esto, que debo admitir que se me acaban las ideas, asì que igual podrás encontrar un beneficio en esto.-

Estaba bastante entretenido con aquello. Tanto que habìa sonreído màs de lo usual mientras parloteaba. Y creo que esta habìa sido la ocasiòn en que menos insultos o comentarios mordaces por frase habìa dicho. Aunque claro, aùn era joven el momento.

-Yo pregunto, y si no contestas, bebés. Y viceversa.-

Señale los documentos que llevaba aùn pegados al brazo. Y señale un espacio vacío en el escritorio.

-Como soy el local, dime ¿Porque?- indique, con un movimiento de hombros. -Porque esa obstinaciòn, con la pulcritud de tu màcula- agregue, por si no le habìa quedado claro.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Mar Mayo 10, 2016 2:53 pm

-¿Cómo sabías que tenía un diario de ponys?

Preguntó con ese tono sarcástico tan característico de ella antes de reírse. Volvió a mirar el vaso de whisky y lo sostuvo entre sus manos. Era TPA, bebía demasiado aunque siempre lo hacía en compañía de Donnie o de Brandon, o de muchas TPA a la vez, jamás cuando estaba sola con un tipo. Igual dejó que lo llenara de nuevo y entrecerró los ojos cuando mencionaba un juego, sin decir nada respecto a los amigos imaginarios.

-¿La primera cosa más valiosa está guardada en un baúl?

Aceptó el nuevo trago, y también aceptó el juego. Vivía para jugar en ese mundo, siempre lo hacía, con cualquier cosa, y le encantaba, así que no se podía resistir. De hecho, era una de las pocas cosas que sí disfrutaba genuinamente de TPA, que se la pasaban jugando ese tipo de estupideces. Y si tenía que ser honesta, no estaba ya tan tensa como cuando había llegado, y no le había pasado desapercibido que él tampoco estaba tan arisco.

-Está bien.

Dejó las cosas sobre el escritorio, a la vista, y se volvió a acomodar en el brazo del sillón. La pregunta no se la esperaba, realmente. Jamás había dicho realmente las razones de por qué se mantenía pura y virginal. Lo miró y por un momento pensó en la posibilidad de simplemente beber y no darle explicaciones, pero luego sacudió levemente la cabeza

-Es un experimento social. Quiero ver cuántos se molestan por un detalle como este, y a cuántos puedo hacer feliz con lo mismo. Me parece alucinante ver que todavía importe tanto cuando realmente no significa nada, empezó como un juego y ahora es la gran cosa, hasta me he ganado cariñosos apodos, ¿no?…en algún momento me aburriré y cambiaré de página, pero no estoy segura de cuándo.

De todos modos bebió, aunque no tuviera que hacerlo, quizá para quitarse de la garganta la sensación de haber dicho aquello en voz alta. Solo se lo había dicho a Donnie –aunque de una manera menos solemne- y era cierto, había sido extraordinario todo ese tiempo ver como sus ex novios perdían el control por sus obstinaciones, o cómo su hermano parecía estar feliz con aquella decisión por el momento, de ser su antítesis.

-Mi turno. ¿Por qué te exiliaron a este país, quisieras regresar?

Podría haberle hecho miles de preguntas estúpidas, como preguntarle por la chica cuyos datos estaban atrás de su nuevo contrato, o preguntarle si alguna vez se había besado con un tipo y le había gustado, o lo que fuera, pero aquella pregunta, considerando su reacción cuando había cambiado a su cara real en la enfermería, le parecía en cierto sentido mucho más íntima.  

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Miér Mayo 11, 2016 9:12 pm

-Por merlín, eres más ñoña de lo que siempre imagine!- musite, con una leve inclinación de la cabeza. Ya utilizaría esa nueva información en posteriores bromas. Como en la que había cambiado todos los apuntes de su pergamino, por dibujos de unicornios que un niño hubiera hecho con su varita. La cara de la pelirroja al entregar aquel pergamino al maestro, creyendo que habían sido sus apuntes había sido épica.

Pero al final la pelirroja accedió, y no pude esconder la satisfacción en el rostro que eso me producía.

Habló, y no pude evitar gesticular mientras le escuchaba. Y acabé haciendo un gesto de brindis cuando al final de su respuesta me citó. -Vaya...quién lo diría- indique, con un tono irónico.

Bebió. Quizás para hacer más llevadera aquella revelación. Y aunque no era lo que estaba en las reglas, no dije nada. Pues muy seguramente el tendría que recurrir a semejante treta si las cosas se salían de su carril.

-Vale, vale. Dispara ñoñicornio- indique, haciendo un gesto con la mano como quien reta a alguien, y mi sonrisa socarrona. Pues todo esto no hacía más que entretenerme de sobremanera.

No pude evitar torcer el gesto cuando las palabras salieron de su boca. La verdad es que era algo de esperarse, dada la primera pregunta que había hecho. Y aunque en mis planes estaba dejarla absolutamente en ascuas, no iba a darle la satisfacción de que pensara que tenía más agallas que yo.

Asentí, pero esta vez bebí primero. Haciendo un gesto de alto con la mano. Pues hablaría.

-Esas son dos preguntas ñoñocornio, pero te las concedré- indique. Clavando mis ojos en los de ella. Pues hasta el momento, desconocía completamente lo que sabía ella de mí.-Digamos en palabras simples, que le di una patada en las bolas al ministro de magia de Suecia, metafóricamente hablando. Y este, como no pudo ejecutar la pena capital por los lazos que nos unen y el temor al ¿que diran?, acabo por expatriar a su heredero...- no pude ocultar endurecer las palabras mientras avanzaba mi relato, por lo que hice una pausa y volvi a tomar. A grandes rasgos, aquello era lo que había pasado, los detalles… no eran algo que debiera contar a la ligera.

Llené nuevamente el vaso.

-Lo segundo, es que realmente no lo sé… añoró mi tierra. Pero, ¿que clase de hogar es en el que nadie se siente cómodo junto a ti?- desvié la mirada un segundo, y acabe por encogerme de hombros.

-Bueno, ahora tu ñoñicornio. ¿Cual es tu historia? ¿Que situación tienes con tus padres? ¿daddy-issues? ¿Mommy-issues?- era una pregunta prácticamente abierta, pero la necesitaba. Aún en el fondo Kjell, creía en las familias felices de este lado del mundo. Donde el frío no calaba hasta los huesos.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Jue Mayo 12, 2016 12:32 am

Claro que se había dado cuenta de que había hecho dos preguntas, pero en vez de sonreír frunció el entrecejo al escuchar cómo había evolucionado su apodo. Debía ser cosa del whisky. Puso los ojos en blanco pero luego le puso atención a su relato sobre por qué había ido a parar ahí, a su reto directo hacia quien –asumía- era su padre. Se mordió el labio inferior y lo miró con los ojos entrecerrados.

No iba a seguir asumiendo pero se dio cuenta de que quizá había más de él de lo que la superficie dejaba ver. Por la respuesta de la segunda pregunta tramposa, volvió a mirarlo con la misma expresión, como si intentara descifrarlo. Hubiera soltado un “awww mi vida” sarcástico solo por ser maldita o quizá un “awww pero no vayas a llorar”, pero más valía no tentar a su suerte en ese momento. Miró su vaso, todavía a la mitad. Ante su pregunta soltó una risa.

-No te das una idea. Soy…

La respuesta simple era “soy adoptada y vivo con mis dos papás”, no tenía que explicarle la situación psicológica, emocional y mágica de Wilhelmina, ni la muerte de Jesse, ni nada, pero…si iban a estar ahí al menos 20 minutos más, ¿por qué desperdiciar el tiempo en una historia a medias, corta, sin nada qué decir?

-¿Has escuchado de la revolución de los noventas, no? Bueno, mi papá era el líder, murió. Mi mamá se volvió loca y está recluida en el área psiquiátrica de Bridget Bishop, yo heredé sus genes locos y malvados. Marcellus Lovecraft nos adoptó a mi y a mi hermano, vivimos con él y con su pareja, mi otro papá, y a veces llevan otros hombres a la casa, no sé qué significa. Tengo muchos, MUCHOS créeme, daddy issues. Creo que precisamente por eso no tengo ganas de follar con nadie que no sea mi hermano, pienso que no puede haber hombres más perfectos que los de mi familia, y en ese caso, ¿quién más perfecto que el único que heredó todos esos deliciosos genes que de otro modo ya se hubieran perdido con la revolución?

Se esforzó mucho por aguantarse la risa, y en vez de eso, terminó bebiendo de golpe el contenido que sobraba en su vaso y se lo extendió al rubio moviéndolo ligeramente, como exigiendo que no se lo dejara vacío. La mitad de lo que había dicho era verdad, la otra mitad era mentira. Al final terminó sonriéndole abiertamente, como dándole a entender que había cambiado las reglas del juego.

-Mi turno. ¿si le diste una patada en los huevos al Ministro, lo que denotaba rebeldía total, por qué cuando llegaste a EU te esforzaste por ocultar tu identidad para que no te relacionaran con tus peleas de bar escandalosas, quieres enmendar algo?

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Jue Mayo 12, 2016 1:50 am

Definitivamente se sentía más cómodo que la primera vez que se habían conocido. Tal vez producto del alcohol, o del momento. Negué con la cabeza, mientras me preparaba para escucharle .No, seguramente era del alcohol, ese hacía hasta que la pelirroja fuese medianamente tratable. Sí, seguramente era gracias a aquello.

Sonreí, y habló. Dejando una pausa en un lacónico “soy”.

Alcé las cejas en clara muestra de expectación. Pues esperaba aquel cuento de la hija malcriada del prominente mago de Wizengamot, algo diametralmente opuesto a lo que el rubio había pasado en su vida. Una losa más para agregar al cúmulo de factores que hacía que cuando estuvieran fuera de esa habitación, acabasen odiándose tanto, como el día y la noche.

Prosiguió su relato, y no la interrumpí. Asintiendo cuando mencionó aquel dato de la revolución de los 90´s. Pues tanto a su hermana como a él, su padre gozaba de contarles de los sucesos de la sociedad mágica más relevantes que sucedían alrededor del globo. O solo chácharas como solía llamarles yo, pues ese tipo de historias siempre salían de su boca para rellenar el incómodo silencio que siempre había en su maltrecha familia.

No sabía si me estaba tomando el pelo o en verdad aquello era verdad. Por lo que no me remordió la conciencia cuando comentó lo de su hermano. Pues levante las manos haciendo el símbolo de “comillas” mientras en mis labios solo se dibujaban las palabras “hermano”, en clara alusión a lo que según yo, no era más que su demencia. Pues siempre le levantaba carrilla con que su hermano, solo formaba parte de su imaginación. Una broma, que algunas veces se me salía de las manos, pero no había vuelta atrás.

Concluyó, y término de un golpe el contenido de su vaso. Pues al parecer la regla de “verdad o trago” acababa de irse al carajo. Asentí, divertido por lo que sucedía y me apresure a llenarle su vaso como me lo exigia.

Volvió a hablar, pero esta vez tocando la tangente de lo que había sucedido cuando se habían conocido en la enfermería. No pude evitar soltar una pequeña carcajada, entretenido por todo aquello -Vale, vale ñoñocornia...- indique, recomponiendome de aquel pequeño ataque. -A diferencia de muchas personas, a mi, al menos. No me interesa enmendar algo, de donde vengo las personas seguimos adelante con lo que sea que nos suceda. No nos amparamos en falsas ilusiones de buscar “redención” o perdón. Es necesario estar por encima de las circunstancias y seguir adelante.-

Hice una pausa, mientras mis dedos tamborileaban sobre la mesa.

-Y referente a lo de ocultar mi identidad. No existe ninguna razón atrás- mentí. -Siempre es divertido meterse en líos con el don que poseo. Porque para que otra cosa lo tendría, si no fuera para aprovecharlo como mejor se me antoje- agregue, en tono jactancioso. Mientras pasaba mi mano por mi cabello, y este cambiaba a un tono azabache en el instante.

Me mordí el labio, y volví a beber.

-Veamos...- dije, examinandola con detenimiento -¿Cual ha sido el acto que haz hecho que más problemas te ha traído y que consecuencias te trajo?... Y no me salgas con que lanzaste una maldición de pelo de mocos a tu compañera de cuarto ehh!. Porque hasta para tí, eso es demasiado ñoño. Dame algo para respetarte!- dije, entre risas. Pues necesitaba desviar la atención a su anterior pregunta. Ya que estaba más que claro que le había mentido vil y descaradamente, pues de lo contrario no me hubiera encabritado tanto con lo de mi identidad aquella noche, y nuestra relación no seria como la de los elfos y los enanos.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Jue Mayo 12, 2016 12:06 pm

Puso los ojos en blanco cuando recalcó aquella bromita de que su hermano era imaginario. Por un momento se le pasó por la cabeza decirle a Donnie que Kjell la maltrataba horrible e inventarle mil cosas para ver qué tan imaginario le sabía el puño de su hermano en toda la bocota. Todo dependía.  Miró cómo el vaso se llenaba de nuevo aunque realmente no estaba por la labor de tomar más, no porque pudiera decir más barbaridades, sino porque no quería salir de ahí con cara de perdida para que los Alpha pensara N cantidad de cosas.

Lo miró como si no le creyera nada de lo que decía, sobre que no le interesaba enmendar cosas y que le importaba poco el perdón. Entrecerró los ojos dándose cuenta de que lo estaba mirando como si lo juzgara y terminó chasqueando la lengua cuando le dijo que su metamorfomagia solo era diversión.

-Al menos deberías aprovecharlo para ponerte una cara guapa, no esa que tienes.

Bueno, ya habían pasado al menos diez minutos y no le había dicho nada horrible hasta ese momento, ¿no?, ya se la merecía para que no perdiera la costumbre. Le guiñó un ojo y observó su vaso recién lleno antes de escuchar su pregunta.

-Pero oye, ¿ahora estamos jugando a ver quién dice más mentiras? Porque de lo que respondiste no te creí nada.

En esa ocasión no bebió, sino que estuvo dispuesta a decir la verdad. Tenía muy claro cuál era la cosa que peores consecuencias le había llevado. Era mitómana y eso siempre atraía problemas, pero había una en particular que le había cambiado la vida.

-A principios de 4º curso incendié el comedor de Salem. No hubo nada raro pero me expulsaron y tuve que entrar a Ilvermorny, aunque en realidad era justo lo que quería. Lo hice por amor.

Eso le había demostrado que, en distintas circunstancias, siempre era bueno empujar los límites hasta las últimas consecuencias con tal de obtener lo que se quería.

-Y como seguro destruir propiedad privada no es nada, ahora dime tú, ¿qué piensas decirle a tus hermanos Alpha sobre esta media hora, cuáles van a ser las historias terroríficas que vas a inventar?

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Jue Mayo 12, 2016 2:52 pm

Habìa durado demasiado pensó el rubio entretenido, dedicando una mueca a la pelirroja, en respuesta a su comentario del rostro. Pues con el evolucionar de la conversaciòn y la ingesta de alcohol en su sangre, el apodo de la misma habìa ido evolucionando segùn se le antojaba al oji-azul. Asì que en un estricto juicio, se lo merecía.

Bebì otro trago ante la acusaciòn, sin negar u otorgar. A fin de cuentas, lo de la madre en el psiquiátrico y las orgìas homosexuales, tampoco sonaban muy a doc con lo que conocìa de ella. Por lo tanto, dos podìan jugar aquel juego.

Encogì los hombros y musite -Es lo que hay...-

Sin otorgar una mayor justificaciòn a mi respuesta. Pues aunque la ojiazul no lo creyera, de esa forma habìa sido criado, sin la aspiraciòn a una redenciòn o futil intento de perdon. No, aquello no estaba en mi còdigo.

Volviò a hablar, esta vez contestando mi pregunta. De ser verdad o no, ya lo juzgaría de acuerdo a sus palabras, pues tal parecía que ambos estábamos enfrascados en una estratagema sin fin. Por lo que me acomode y escuche con completo interès su relato. Al fin y al cabo, podìa sacar un excelente material de lo que me decìa.

-Piròmana, loca y delincuente juvenil- ennumere con esa sonrisa socarrona. Tratando de imaginar a la niña malcriada, que claramente se encontraba frente a mì ò al menos lo que eudaba. -Creo que de haberte conocido en esa època, podìamos haber hecho algo mejor de tì - dije, bajando el tono de mi voz, fingiendo decepción.

Tocaba su turno, y bebì por inercia. Màs ya por el vil alcoholismo, pues el juego de preguntas se habìa ido desvirtuando con el paso de los minutos, pero al parecer ambos lo disfrutabamos de lo lindo.

-Bueno...- dije, haciendo una pausa. Sopesando la posibilidad de mentir o decirle la verdad a mi enemiga declarada. Clave mis ojos en los de ella, con un gesto de complicidad. -No mentirè, si eso es lo que te preocupa. Solamente susurrarè a los oídos adecuados que a diferencia de muchos, soy capaz de mantener tu boca ocupada por màs tiempo del que ellos se encargan de sus zorras. Todo esto, claro… sin una sola acusaciòn oficial, y/o marca- acabe, regalandole un guiño. Pues aquella media verdad, era màs que suficiente para que el infierno se desate, pues la connotaciòn de sus palabras era completamente ambigua, pero cierta.

-Ahora te toca, satisface mi morbosa curiosidad. ¿Quienes de la universidad se te han insinuado o han intentado llegar a la tierra prometida? ¿Escùpelo?-

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Jue Mayo 12, 2016 9:42 pm

-¿Algo mejor? No lo creo.

Le dijo como si de verdad estuviera escéptica a esa afirmación. Ni siquiera sabía bien en qué sentido lo decía, ¿qué se podía hacer con una delincuente juvenil? Y de todos modos esa afirmación era exagerada, en realidad todo lo malo que hacía, era en mayor o menor medida culpa de su gemelo.

Lo miró atenta cuando daba esa respuesta y soltó una risa velada por la forma tan particular de manipular información que ejercería en caso de que alguien preguntara qué había hecho con ella en ese rato en soledad. Sopesó los pros y los contras de una cosa de ese calibre, pero al final resultó que no importaba tanto como él pensaba que importaría, en cualquier caso la gente podía pensar lo que se les diera la gana. Dejar a Kjell como un ganador era lo que le incomodaba, más que su supuesta reputación. Quizá solamente ya estaba emborrachándose un poco y por eso pensaba tan a la ligera.

Su pregunta la hizo sonreír. La verdad era que durante sus años universitarios habían pasado muchas cosas en torno a eso de la virginidad, había tenido (y provocado) muchas frustraciones, había sido blanco de muchas apuestas y al final no había resultado en nada. No iba a nombrar a los que le habían insinuado algo.

-Todos son unas bestias en mayor o menor medida. No te voy a decir quién se ha insinuado, te voy a decir quiénes han estado cerca. Uno es Luca Pazzoli, ¿lo ubicas? Cuando era muy joven, casi ocurre. El otro es Charlie Blue, es tu hermano de fraternidad así que a ese seguro sí lo ubicas perfecto. Y no tiene mucho. Prometí en mi interior que si aguantaba tres meses, sucedería. Aguantó dos. Casi. Los otros no vale la pena que los mencione.

No bebió porque había dicho la verdad (milagro) así que solamente se encogió de hombros. Era cierto que con Charlie sentía que había algo –físico- importante, aunque intelectualmente no fueran precisamente compatibles, pero ella había puesto la regla de tres desde antes, y se había obligado a cumplirla.

-¿Y tú? ¿En qué número va tu conteo de chicas de fraternidad conquistadas?  

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Charlie Blue el Jue Mayo 12, 2016 10:07 pm



Había sido un buen día, las cosas en la Universidad estaban "controladas" (o sea no estaba reprobando ninguna materia hasta el momento) y los entrenamientos de quodpot iban bien; generalmente Charlie no era de esos chicos que sobresalían en sus notas, por que era más dado al convivió social que a memorizar todos y cada uno de los encantamientos que hacían funcionar los tableros de damas chinas de norte américa. Su fuerte eran los deportes, venía de una familia de deportistas con renombre, su familia poseía una empresa de escobas voladoras en Inglaterra y él, pues tenía expectativas que llenar por supuesto.

Al final despues del entrenamiento de esa tarde/noche, estaba realmente agotado, solo quería llegar a la fraternidad y beber una cerveza, si las cosas salían bien hasta podía invitar a su chica en turno a pasar un rato con él, las cosas no estaban tan mal en realidad. No se esperaba que al entrar a la fraternidad junto con un compañero de practicas, algunos chicos estuvieran abajo bebiendo y haciendo algunas apuestas sobre una chica que se encontraba con Kjell en esos momentos.

"Si, Lovecraft, la pelirroja" - Había dicho uno mientras le pasaba una cerveza a Charlie, este se sorprendió en realidad y casi no se lo podía creer. O sea que Winnie estaba ahí, con uno de sus hermanos de fraternidad, en su habitación. - Bah, seguro exageran, esa mujer no se da a cualquiera - No es que Kjell fuera un cualquiera, era su amigo, más que eso, era su hermano, pero conocía a Winnie Lovecraft y estaba completamente seguro que estaban haciendo cosas donde no las había, ni siquiera se puso celoso ni nada, solo le dio otro trago a su cerveza.

Miren voy a ir y si veo algo vendré con la noticia, esperen.. - Dejó ahí su cerveza como símbolo de que iba a regresar y subió las escaleras, otro Alpha lo había seguido por el morbo pero ese se quedó atrás. Charlie sin aviso ni nada abrió la puerta de Kjell justo cuando Winnie lo nombraba por alguna razón que no captó inmediatamente.

¿Que iba a suceder? ¿Mi suicidio? ¿Qué hacen chicos? ¿Quieren una cerveza? - Se pasó como si nada saludando a Kjell con una palmada en la espalda y a Winnie la tomó de la nuca para darle un beso en la mejilla como si nada, hasta vio el alcohol que tenían ahí y luego se cruzó de brazos - Claro que si su fiesta es privada nosotros nos largamos, privacidad ante todo. - Eso ultimo lo dijo muy solemne pero en tono burlón, era obvio que estaba jugando.



 

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Vie Mayo 13, 2016 3:36 pm

No hubo tiempo de nada entre una cosa u otra. De pronto, como invocado, apareció Charlie. Winnie tuvo un momentáneo ataque de pánico por pensar que la había escuchado decir esa ridiculez. O sea, no había dicho que lo amara ni nada, ni había contado las cosas buenas de su relación, pero en muchas formas había dejado claro que para ella todo era un jueguecito de aguantar y que a él le había impuesto una fecha definida que no había cumplido. Lo miró con cara de haber sido sorprendida infraganti, aunque realmente no hubiese dicho nada extraño, y luego se obligó a ella misma a relajar el gesto.

-Sí, tu suicidio, pero no ocurrió. No gracias.

O sea, que no quería cerveza. Ya había bebido suficiente whisky y no iba a agregarle algo más a la ecuación. Miró a Kjell un segundo y temió que el contrato no fuera efectivo, si, en cierta forma, se daba a entender que habían estado ahí nada más pasando el rato para que Kjell no quedara mal.

-Pero sí, era una fiesta privada. Era.

Se encogió de hombros y miró a Charlie con cierta aprehensión, como si quisiera darle a entender “por qué no te largas?”. No lo odiaba, por supuesto, al contrario, lo quería mucho y había pasado buenos tiempos a su lado, sobre todo en las fiestas, la hacía reír y esas cosas, pero en ese momento sentía que había escuchado toda su vida y eso la hacía sentir acorralada y por ende, reaccionar de las formas menos lindas.

-¿Así acostumbran los Alphas a irrumpir en los asuntos ajenos?

Pues sí, estaba completamente a la defensiva, pero no era culpa suya, era culpa de su corazón. O no, pero casi.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Vie Mayo 13, 2016 4:32 pm

La realidad era que no esperaba mucha honestidad de su parte, pues el alcohol ya comenzaba a atenuar cada una de sus sensaciones, desde el punto en que sentìa el cuerpo màs pesado, hasta la sonrisa que ya difìcilmente se le borraba del rostro. Estaba màs relajado y estaba seguro de que la pelirroja igual ya experimentaba sus efectos.

Escuche con atenciòn su relato, asintiendo mientras escuchaba los nombres que le daba. Lucca, claro… se habìa liado a golpes con el hacia ya casi un año, todo por causa de la bebida y unos comentarios que no pensó muy bien y acabo dedicandoselos a la hermana del barman. Lo extraño, era que a partir de aquello habìa vuelto ese lugar uno de sus predilectos, pues tenìa un renovado respeto por el chico.

El segundo habìa sido Charlie, su hermano y compañero de jugadas de la fraternidad. Era de las pocas personas contadas con los dedos de una mano, que eran dignas de su confianza. Pues ademàs de compartir hermandad, era un metamorfomago como el rubio, de ahì que se divirtieran de lo lindo haciendo jugarretas a una que otra chica.

-Charlie, Charlie, charlie...- indique, divertido por todo aquello, mientras negaba con la cabeza y tomaba mi vaso, para dar un brindis por mi amigo “caído”. La pelirroja formulaba su nueva pregunta cuando la puerta de su habitaciòn se abriò y de ella, el susodicho energía, junto con otra persona que no alcanzaba a ver por el àngulo en que se encontraba en la puerta.

El joven entro y me dio una palmada en el hombro. -Hey Charlie!- dije, señalandole con mi bebida y matando el contenido de un profundo trago, mientras de reojo observaba a la rubia quien ya mostraba su incomodidad y sorpresa. Pues hasta hacía unos momentos, el tema de la plàtica habìa mencionado su nombre, y algo que no estaba enterado si mi amigo sabìa. Pues aunque éramos casi hermanos, raramente hablàbamos de nuestras relaciones que pasaban de màs de una noche. No éramos de los que profundizaban.

-Entenderás Charlie, que el ñoñorcornio y yo, estàbamos limando viejas asperezas- pues no era un secreto para nadie en la Univeridad, que éramos la antítesis del otro -Y para todo el proceso, es necesario tiempo- dije esta vez, poniéndome de pie y volviendo la atenciòn a Winnie. Pues me imaginaba que prefería que todo esto continuase en privado.

-Pero, te agradezco el trago hermano… puedes estar tranquilo- acabe diciendo, devolviéndole la palmada en gesto de saludo que me habìa dedicado en el hombro. -Salvo que el ñoñocornio se halla puesto algo kinky, creo que podemos continuar con los debès, ¿no?- Se habìa pasado un poco, pero la lengua ya iba a años luz de su psique.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Charlie Blue el Vie Mayo 13, 2016 8:28 pm

 
Charlie no era un celopata cualquiera, mucho menos se imaginaba que allá arriba estuviese pasando algo en verdad, tal vez no por Kjell si no por Winnie y al ver que ambos estaban en una distancia prudente, ni siquiera se imaginó nada raro como seguro sus otros compañeros Alpha estaban imaginando. Se había pasado por la habitación como si fuera suya, había mucha camaradería entre los miembros de su fraternidad y sabían que a menos que estuvieran follando con una chica (y a veces ni así) tenían pase libre entre todos. Eran como una gran familia.

Jajaja pero que le haces a esta pobre, mira, como que necesita algo de aire, ya me está viendo extraño- Por que si se dio cuenta de la mirada de "largate de aquí" que le lanzó Winnie y los códigos Alpha que Kjell le lanzó, pero nuevamente, no iba a dejar que nadie pensara que su hermano, por más hermano que fuera, se hubiese llevado el premio que él no había podido conseguir.

Vamos, en la fraternidad Alpha no existe algo como un asunto privado, todos somos hermanos, o no Kjell? ¿Qué están bebiendo? - Se acercó a ver la botella, no le importaba incomodar en realidad, no le importaba tampoco irrumpir en el juego que podrían estar teniendo esos dos. Observó la botella y se rió de manera sarcastica, era de esas botellas que Kjell reservaba para las cosas importantes ( y si, por importante se refería a embriagar chicas).

Les diré que vamos a hacer, pero primero... - Se agacho para dejar la botella al lado de Winnie y de paso la tomó con fuerza de la cintura echandosela al hombro. Iba a sacarla para que la gente loca viera que no estaba semi desnuda ni nada de eso, no le importaba si se resistía.

Hace una buena noche y abajo hay una parrillada, por que no vamos y me incluyen en sus arreglos personales, tal vez puedo ser un buen mediador, Winnie quédate quieta, ya, basta- la sacó por la puerta cargada en el hombro y le hizo una seña a Kjell para que lo siguiera, ahí afuera estaba una bola de Alphas esperando a que Charlie saliera con las noticias, aun que con Winnie cargada en el hombro todo lo demás fue más que obvio.

Saquen los barriles para Winnie Lovecraft, esta noche le vamos a dar la mayor resaca de su vida hermanos!




 

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Winnie Lovecraft el Vie Mayo 13, 2016 9:03 pm

-¿Disculpa…?

Le dijo a Kjell entornando los ojos por lo último que había dicho. Ahora ya no sabía a quién odiaba más, aunque el whisky provocaba que estuviera menos afilada que de costumbre así que ese tono ofendido fue lo único que salió de su boca. Y una mirada asesina para Charlie por lo de “esta pobre”. Malditos Alpha, ¿qué se creían, de verdad?, siempre con sus aires de reyes del mundo, de merecerlo todo, de tener la verdad absoluta.

-Eso explica los incipientes chismes sobre la creciente homosexualidad en la fraternidad. Me alegra saber que ya son más abiertos y un poquitiiiito menos misóginos.

Acotó con respecto a que en la fraternidad Alpha no existían los asuntos privados. Siguió con la mirada a Charlie mientras inspeccionaba la botella y soltaba sus risitas y todo lo demás. Ya se estaba arrepintiendo por haberse tomado todos esos tragos.

-¿Qué vamos a hacer? Tú no me man…..¡SUÉLTAME!

Apenas pudo soltar ese gritito débil cuando sintió que la levantaban como un costal. Había bebido suficiente como para sentir un mareo considerable con el movimiento así que cuando se le movió la vida, tuvo que enterrar los dedos en la espalda de Charlie. ¡Claro que se iba a resistir! Tenía confianza con Charlie pero eso era demasiado, aunque no lo estaba viendo todo en su verdadera perspectiva: con fines egoístas o no, quería demostrar que Winnie no estaba haciendo nada con Kjell.

-Bájame animal, ¿qué te sucede? No estás incluido en mi arreglo de nada. No medias nada. BASTA TÚ.

Por lo general no solía gritar como una loca pero en ese momento estaba un poquito más que furiosa. Ya no agarraba a Charlie como garrapata y ni siquiera alcanzaba a ver dónde había quedado ese extranjero maldito, pero se las iban a pagar.

-¿Qué Charlie?, ¿qué es esto?, ¿otra apuesta con tus amiguitos?, ¿estaban confabulados para embriagarme, verdad? Suéltame, ya bájame, ¡no soy un animal!

Con que no saliera Kjell a decir “sí, eres un unicornio” porque iba a quemar esa fraternidad.

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Re: ¡¿Qué te cuesta?!

Mensaje por Kjell Stefan Skarsgård el Sáb Mayo 14, 2016 11:47 am

Mire con curiosidad a charlie, pues su insistencia comenzaba a rayar en lo desesperado. Y claro que me entretenía. Pues era de esas personas que disfrutaba clavar el puñal en el suelo, solamente para ver con gozo el mundo arder. No me interesaba realmente que mi hermano aùn tuviera intereses por la joven Lovecraft, me tenìa sin cuidado. Era màs su reacciòn lo que lo hacìa, pues solo habìa faltado que volara la puerta de su habitaciòn en mil pedazos. Porque aquello del poder de la hermandad y la nula privacidad, no se lo tragaba nadie, ni siquiera el ñoñocornio. Pues la comuna hippie estaba a varios metros de ahì, en otra fraternidad.

Me encogí de hombros y le acerque mi vaso vacío a Charlie para que captase el aroma. Restándole importancia.

Podìa haber marcado un lìmite desde el momento en que irrumpiò el Alpha en la habitaciòn, hasta pudo haber hecho algo cuando aun sin importar los reclamos de la pelirroja el anterior la trepo sobre su hombro cual costal y se disponìan a salir del lugar, bajo la payasada de aquel “asado” pues a esa altura de la mañana, aunque la fiesta era algo comùn en la fraternidad. Sòlo los de la selecciòn y otros pocos “madrugaban”. No, las cosas estaban màs que claras, solo la pregunta habìa sido. ¿Hasta donde habìa escuchado?. Igual y la promesa de ese mes faltante le habìa hecho entrar en un arranque de celos. Lo cual sin duda harìa Kjell que Charlie se lo pagará despuès.

Ahora, estaba demasiado ebrio para seguir sus juegos de celos. -Sì querìas hacer una escenita Charlie, no era necesario todo esto… suficiente hubiese sido con un mensaje. Lo sabes- comentò, divertido por todo aquello, tanteando sus bolsillos en busca de su movil. Pues siempre en toda borrachera, era de prioridad junto con su varita, saber en donde se encontraban ambos objetos.

Se disponìan a cruzar el umbral de la puerta, e instintivamente volvì la mirada al lugar donde estaba la botella. Estaba el reporte, y aquel contrato sobre la mesa. Los tomè y me apresure a alcanzarlos. -Espera!- grite.

Cuando los alcance en el pasillo, y la pelirroja alcanzaba a reclamar que no era ella un animal para que la tratase de esa forma. Sonreì, maliciosamente y me acerque a la pelirroja que yacia su rostro en la espalda del Alpha. No iba a rescatarla, y me acerque con la negativa en el rostro. No era ese tipo de personas. Y me acerque lo suficiente al rostro de la joven, para que asi mi hermano no pudiese escucharnos. Procurando que el àngulo no fuera lo suficiente como para que los otros mirones no lograsen entender si la besaba o le susurraba algo muy cerca.

-Te prometo que esto no ha terminado...- musite, dejando un leve rose sobre la comisura de sus labios, mientras aferraba los documentos enrollados a la mano de la chica. El leòn, detestaba que alguien se entrometiese cuando jugaba con su comida, pero a diferencia de otros depredadores, no se mortificaba cuando esta ya no le satisfacía, sino que cambiaba.

Ya no eran problema mìo, ambos. Por lo que dì la vuelta, arrglandome los dobleces de la ropa. -Sigan su camino granjeros, que yo volverè a lo mìo- les grite, haciendo un gesto de saludo, mientras me perdìa en mi cuarto.

Con todo el alcohol encima, se me antojaba desesperadamente ver a Amanda.

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